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Producción en China

Ya en los primeros tiempos de las reformas económicas iniciadas por Deng Xiaoping en 1978, muchas empresas extranjeras entrevieron la oportunidad de acelerar su crecimiento y abaratar costos de producción relocalizando en China parte de sus plantas de producción. China, gracias a una infraestructura en constante desarrollo y a costos laborales relativamente bajos, resulta un destino excepcionalmente atractivo para la inversión extranjera. Sin embargo, empezar a producir en china exige invertir capital, un equipo humano adecuadamente preparado para trabajar en el entorno chino, tanto como tiempo a dedicar a la organización de la actividad del nuevo emprendimiento establecido. En determinados sectores, según la legislación local china un inversor extranjero está limitado a un paquete minoritario, con lo cual queda fuera de su alcance el control de las actividades de la empresa. Desde ya también es posible adquirir total o parcialmente una empresa china ya existente, pero este tipo de solución requiere igualmente comprometer capital en la compra de acciones y en los costos, a menudo significativos, insumidos por una transacción semejante en servicios legales y contables.

 

No obstante, muchas empresas optan por un camino completamente distinto para iniciar la producción en China. Una solución que permite economizar gastos en capital y trabajo empleados en abrir una empresa consiste en firmar con una planta de producción local china un acuerdo para producir productos de diseño del contratante extranjero. Este tipo de solución da lugar a una gran elasticidad en la formación de la tasa de producción, y agiliza los cambios o ampliaciones en la variedad de productos, remitiendo los pedidos correspondientes al proveedor en cuestión. Cuando las posibilidades técnicas o la capacidad de producción no bastan para satisfacer los pedidos encargados, se puede firmar un acuerdo con un nuevo socio comercial chino. Se benefician de este tipo de solución incluso gigantes de la talla de Apple y Sony, aun cuando éste último cuenta también con instalaciones propias para fabricar en China. Asimismo empresas pequeñas y medianas, mediante la firma de un contrato de producción con un fabricante chino, pueden iniciar la producción en China de productos de diseño propio, logrando así el éxito en sus mercados de origen con una inversión relativamente modesta.

 

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