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1 de febrero de 2011

Nuevas oportunidades para los inversores chinos

Como parte de la relajación de las restricciones al flujo de capitales hacia el exterior, Wenzhou será la primera ciudad china que permita a los particulares realizar inversiones directas en el extranjero, mientras que una norma que permite a los exportadores chinos depositar ingresos provenientes de ventas en cuentas bancarias fuera del país acaba de ser extendida a todo el país tras un período de prueba en algunas regiones.La Oficina de Comercio Exterior y Cooperación Económica de Wenzhou anunció el 7 de enero que los inversores particulares de la ciudad podrán dedicar fondos de hasta 200 milliones de dólares a la creación o adquisición de empresas en el exterior. La inversión en una empresa o proyecto dado no podrá superar los 3 millones de dólares.

Una de las ciudades más prósperas de la provincia costera de Zhejiang, Wenzhou es el lugar de origen de muchos de los inversores chinos más audaces, que han estado entre los pioneros en inversiones novedosas y prometedoras tales como el desarrollo de infraestructura en el centro y el oeste de China. Tras los recientes intentos por parte del gobierno de controlar el mercado inmobiliario y otras áreas de especulación frecuentemente asociadas a los inversores de Wenzhou, muchos están ansiosos por encontrar nuevos canales de inversión. Al evaluar esta medida debe tenerse en cuenta que este tipo de inversión ya se ha venido realizando a través de canales indirectos o no autorizados. De todas maneras, se ha creado un precedente para la extensión de esta posibilidad al resto del país.

En otra señal de relajación de los controles a la salida de capitales, la State Administration of Foreign Exchange (SAFE), organismo encargado del control de cambios, ha hecho saber que desde el primero de enero se permitirá a las empresas chinas depositar ingresos provenientes de la exportación en cuentas en moneda extranjera en el exterior. Un esquema similar rige ya desde octubre en Pekín y en las provincias de Guangdong, Jiangsu y Shandong; la nueva medida representa una extensión a toda China. Según la nueva normativa, una empresa china podrá abrir una cuenta en un banco ubicado en el exterior. Sin embargo, el banco elegido deberá ser de capitales chinos o estar relacionada con uno situado en China. Se permitirá también el uso de una cuenta offshore en un banco chino, aunque esta posibilidad podría quedar limitada a las empresas que cuenten con personería legal en el extranjero.

Hasta el momento los exportadores e inversores chinos solían verse obligados a convertir los ingresos en moneda extranjera a yuanes y depositarlos en una cuenta en China, para recién después poder comprar divisas destinadas a la inversión en el extranjero o a sus gastos en el exterior. La nueva situación conlleva una mejora considerable para las empresas que compran suministros en el exterior, así como para el número creciente de empresas chinas con operaciones de fabricación en el exterior (tales como Midea en Bielorrusia, fabricantes de automóviles en Bulgaria y Polonia, empresas de construcción y minería en Vietnam). Se espera que la medida aliente la inversión directa china en el extranjero. Las reservas chinas en moneda extranjera, ya las más altas del mundo, han visto un nuevo aumento drástico el año pasado, en tanto que las medidas anteriores que ha tomado el gobierno para alentar el flujo de capitales hacia el exterior sólo han tenido un éxito limitado. Las nuevas medidas son parte de los esfuerzos de las autoridades chinas para frenar la inflación y aliviar la presión para revaluar el yuan RMB.

La nueva reglamentación ha recibido elogios entre los gerentes de grandes empresas chinas que tienen la capacidad y una firme intención de expandirse en el extranjero mediante inversión directa, así como de los fabricantes que importan directamente maquinaria, materias primas y componentes de alto valor, en tanto que las nuevas medidas facilitarán considerablemente sus operaciones financieras. Su importancia es mucho menor para las pequeñas y medianas empresas orientadas a la exportación: dado que la mayoría de sus materias primas y componentes importados se adquieren a través de importadores chinos, sus ingresos en moneda extranjera por lo general se seguirán convirtiendo a yuanes para cubrir gastos de fabricación local. Por otra parte, para una aplicación eficaz de las nuevas medidas hará falta una reglamentación en detalle, parte de la cual no se ha hecho conocer hasta el momento; los beneficios que el nuevo sistema puede ofrecer a las empresas chinas se mantienen así limitados por el momento.