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25 de agosto de 2009

Inversión en China – paquete para empresas extranjeras en Pekín

Pekín es, ante todo, la capital administrativa y cultural de China; sin embargo, en los últimos años se percibe cada vez más a Shanghai como el principal centro de la vida económica del país. El gobierno de Pekín, como así también el gobierno central, buscando promover el rol de Pekín como centro económico, últimamente están intentando alentar por distintos medios a empresas nacionales y extranjeras a establecer inversiones en la capital. Una de las ofertas más recientes, dirigida principalmente a las grandes corporaciones extranjeras, es un sistema preferencial de beneficios fiscales para las empresas que decidan establecerse en Pekín o abrir una sede regional en la capital.

 

Para acceder a los beneficios definidos por la nueva legislación, una empresa extranjera debe registrar de acuerdo a la normativa china una empresa inversora de capital extranjero o una sucursal administrativa que deberá satisfacer además una serie de condiciones referentes al monto de la inversión y su modalidad gerencial en China. Entre las más importantes figuran: el monto total de los activos de la empresa matriz debe superar los 400 millones de dólares; el capital fundacional de la sucursal administrativa ya aportado efectivamente por la empresa matriz para emprendimientos en China no podrá ser menor de 10 millones de dolares, mientras que el número de emprendimientos a los que se aporte una inversión y los emprendimientos registrados no podrá ser inferior a tres (en caso de que el capital fundacional sea inferior a 10 millones de dólares, los beneficios aplican de todas maneras si el número de emprendimientos en los que se invierta o empresas registradas es mayor a seis); una sede regional deberá controlar las actividades de los emprendimientos localizados en todo el territorio chino y el capital fundacional de la sucursal administrativa no podrá ser de menos de 2 millones de dólares.

 

Aquellas corporaciones que decidan abrir o mudar su sede regional a Pekín y que al mismo tiempo realicen una inversión financiera significativa podrán contar con un subsidio de parte del gobierno de la ciudad. En los casos en los que el capital fundacional para la nueva inversión sea de entre 100 y 500 millones de yuanes (aprox. 14,7 – 73,5 millones de dólares) el gobierno se comprometió a otorgar un subsidio por valor de 5 millones de yuanes (unos 735 000 dólares), mientras que para inversiones con un capital de registro de entre 500 y mil millones de yuanes (73,5 – 147 millones de dólares) se prevén subvenciones de 8 millones de yuanes (unos 1,17 millones de dólares). Los subsidios se pagarían en un plazo de tres años en tres pagos en la proporción 40%, 30% y 30%. Para las sedes regionales ya existentes están previstos además ciertos beneficios fiscales.

 

En vista de que el gobierno central está intentando revivir la economía con un paquete de estímulo, el gobierno de Pekín, adecuándose a esas acciones, ofrece subsidios para la compra o construcción independiente de instalaciones de oficinas para las empresas extranjeras que establezcan una sede regional y que simultáneamente trasladen un departamento de investigación y desarrollo a China. El subsidio llega a los 1000 RMB/m² (unos 147 dólares), con una superficie susceptible de financiación de 5000 m². En el caso de alquilar oficinas el subsidio alcanzaría un 30% del costo del alquiler durante el primer año, un 20% el segundo y un 30% el tercero, para una superficie máxima pasible de financiación de 3000 m².

 

Se prevé también facilitar considerablemente la confección de visas, incluyendo la posibilidad de solicitar una así llamada landing visa (visa on arrival) en el aeropuerto de Pekín, así como importantes reducciones de impuestos para los empleados de alto rango de la sede regional. El paquete de medidas anunciado en mayo y junio es una señal de que el gobierno chino confía en un flujo abundante de inversión extranjera directa, y es una respuesta a la drástica caída en la inversión durante este año. Sin embargo, no se puede ocultar que la cotización fija del yuan respecto del dólar, la falta de toda transparencia en los procedimientos de registro y actividad de empresas, los costos en aumento de la fuerza laboral y la seguridad social podrían, junto con la crisis económica, llevar a empresas extranjeras, en especial en sectores con grandes costos financieros y bajos márgenes de ganancia, como la logística o la industria textil, a discontinuar la inversión. En ciertos sectores, invertir en China es rentable y lo seguirá siendo durante los próximos años, pero el número de estos sectores se reduce constantemente y las autoridades chinas que se ocupan de este problema están realizando esfuerzos para revertir esta tendencia.