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Noticias de negocios

27 de julio de 2009

Ola de créditos bancarios en China

El súbito aumento observado durante este año en las sumas otorgadas en créditos bancarios en China es sin duda de una enorme importancia para los esfuerzos encarados por las autoridades chinas para lograr mantener el nivel planeado de crecimiento económico, amenazado por cifras de importación desde China a Estados Unidos y la Unión Europea mucho más débiles que en el mismo período. Por otro lado, no obstante, están surgiendo temores relacionados con un posible aumento de los créditos impagos y una inflación demasiado alta.

 

En el período enero – mayo del corriente año, los bancos chinos otorgaron créditos por un total de cerca de 855 mil millones de dólares, mientras que en junio la cifra de nuevos préstamos otorgados oscilaba alrededor de los 220 mil millones. Una porción significativa de los créditos fue otorgada por los cuatro mayores bancos chinos. el Bank of China entregó créditos por valor de unos 133 mil millones de dólares en el primer semestre. El Agricultural Bank of China asignó durante el mismo período aprox. 120 mil millones en préstamos. Una suma similar prestó el Industrial and Commercial Bank of China, mientras que el China Construction Bank realizó préstamos por poco menos de 105 mil millones de dólares.

 

Los préstamos adquiridos por empresas y particulares chinos durante el primer semestre de este año ya superaron la suma total de créditos entregados el año pasado. Poner una suma tan importante en circulación fue posible únicamente debido a que gran parte de los bancos, incluso de los primeros cuatro, se encuentran en manos del Estado. La política de otorgamiento de préstamos no está diseñada exclusivamente en pos de mantener la rentabilidad y garantizar un nivel adecuado de seguridad financiera para cada banco, sino con miras a alcanzar fines políticos, entre los cuales mantener el ritmo de crecimiento del PBI ocupa actualmente el primer puesto. Los planes de despolitización del sistema bancario, que intentaron llevar a cabo el organismo de control bancario y el banco central, se suspendieron ante la necesidad de introducir de manera fluida en el sistema medios adecuados para estimular el consumo en el mercado interno.

 

Sin duda alguna el boom crediticio en China tendrá una gran importancia para las empresas que realizan exportación a China e importación desde China, como así también para la inversión extranjera en China. La fiebre del mercado automotor (la venta de autos creció en un 48% en junio comparada con junio anterior) hizo que fabricantes de autos como General Motors o Volkswagen tuvieran que lanzar medios de producción adicional para dar a basto a la demanda, con fábricas chinas que actúan en base a acuerdos de joint venture con empresas chinas. Para facilitar la compra a sus clientes, Volkswagen llegó incluso a dar el paso de inaugurar la primera venta en línea de autos en China, de marca Škoda, a través de sus distribuidores en determinadas provincias. La acción del paquete financiero estatal chino representa también para las empresas extranjeras que exportan a China la oportunidad de compensar una caída de la demanda en otros mercados. El ministro de economía de Tailandia admitió en una entrevista que, si las exportaciones cayeron menos que lo previsto este año, esto se debió en gran medida a la demanda sostenida de parte de los consumidores chinos. Es también gracias a los préstamos que logró ajustar sus niveles de liquidez parte de las empresas chinas en ciertos sectores de la economía, como la industria de la construcción y del acero, lo cual, con una relajación de los pedidos realizados a las empresas prestatarias involucradas en proyectos de infraestructura o construcción, contribuye a aumentar las garantías de recuperación. Es de notar, sin embargo, que, en tanto que los bancos estatales chinos muy a menudo dan créditos en clave política, gran parte de las medianas empresas chinas de propiedad privada siguen lidiando con la posibilidad de una pérdida de liquidez financiera.

 

Semejante aumento del número y el valor de créditos otorgados despierta sin embargo inquietudes en algunos economistas, el organismo de control bancario chino y el banco central. Hay una grave preocupación de que parte de los fondos transferidos al sector crediticio se inviertan en el mercado inmobiliario, lo que podría empujar artificialmente los precios de los inmuebles, que cotizan en bolsa (la bolsa de Shanghai registró últimamente un fuerte aumento en el movimiento accionario, superando la barrera de los 3000 puntos), de que se coloquen ilegalmente en el extranjero a través de inversiones ficticias o de que incluso terminen en las mesas de los casinos de Macao. El organismo de control bancario chino está tratando de reducir el riesgo de aparición de fenómenos económicos inconvenientes regulando las bases de asignación de créditos para fines privados de modo de evitar colisionar con los objetivos actuales estipulados por el politburó. Durante el primer tercio de junio se publicó una circular que ordena a las administraciones bancarias rigidizar las exigencias relacionadas con la evaluación de la solvencia crediticia de los potenciales prestatarios y el control del destino de los créditos otorgados, llegando a ordenar que se rechacen los pedidos de préstamo ante la sospecha de que pudieran emplearse en el mercado de capitales o para la especulación en el mercado inmobiliario. En lo que se refiere a los bancos, se recrudecen las exigencias de que el prestatario abone en efectivo al menos un 40% del valor de un nuevo inmueble, en el caso de que no sea el primero que adquiere, de acuerdo a un estricto control que, según se indica explícitamente a los bancos, debe adecuarse a las reglas definidas por las directivas del organismo de control y no a la normativa interna de cada banco, a fines de asegurarse de que el beneficiario no posea ya un inmueble adquirido mediante un préstamo de otra entidad.

 

Se verá en los próximos meses si el haber puesto en circulación tal cantidad de dinero en forma de créditos de fácil ejecución tendrá sólo una influencia positiva en la economía, y si no redundará en una ola de créditos defectuosos y exigirá que el Estado vuelva a intervenir en el mercado. El único síntoma preocupante es el aumento durante el semestre pasado del número de créditos impagos por más de seis meses, y de los obtenidos con tarjetas de crédito, que alcanzaron una suma de cerca de 730 millones de dólares. Tampoco sería particularmente favorable el súbito aumento de la inflación previsto por algunos inversores. Los miedos relacionados con un aumento inflacionario hicieron que no se pudiera vender la totalidad de los bonos estatales, por valor de 4100 millones de dólares, que se colocó en oferta pública a comienzos de julio.

 

 

Elaborado en base a informaciones publicadas en Caijing, China CSR, Financial Times, The Guardian y Shanghai Daily.